Cultura Creative Commons: Política y autoedición. Subversión cultural desde las CC.

Editar en papel, hoy en día, parece un acto casi mágico, loco o fuera de contexto, la era digital nos invade. – Noemí Méndez en Editar con los cinco sentidos

Para inaugurar la sección Cultura Creative Commons, he decidido traer a colación una reflexión de cuando empecé mi trabajo fin de máster. La he recuperado y trabajado y hace referencia a unos de los casos de estudio que daté en mi investigación y que próximamente os presentaré. No está directamente relacionada con las licencias creative commons pero sí con sus valores a mi entender.  ¡Espero que os guste!

Por cuestiones familiares que no vienen al caso, una de las herencias que tengo por obra y gracia de mis progenitores es el interés por las producciones domésticas en cultura. Intuyo que entre otras razones proviene de la gran cantidad de fanzines, periódicos políticos y mil cosas más que rondan por mi casa desde que tengo uso de razón. Y puede que, a estas alturas, parezca una cuestión de filia más que un acto político en sí. Si hasta Foucault habla de la estética del archivo y el documento, igual esto de político tiene poco, ¿no?

chavalaszinetumblr

Chavalas Zine

A las alturas del contexto histórico al que nos enfrentamos, es importante reflexionar sobre determinados soportes culturales que tenemos o hemos tenido a nuestros alcance, y que curiosamente vuelven a aparecer cuando más hundidos nos encontramos en la crisis económica y cultural. Nos olvidamos de grandes formatos, de grandes expectativas para difundir nuestros trabajos y nos centramos en lo cercano. Incluso podríamos hablar de un sentimiento bastante fuerte de comunicar a nuestra comunidad, a que, al menos, todo lo que hacemos sirva para nuestra realidad más inmediata.

Asistimos a una realidad histórica, social y política que más que casar con la idea de la socialdemocracia y la globalización como solución última al orden mundial, se parece más a una época en la que la maximización de beneficios y la rentabilidad cortoplacista a todos los niveles son los verdaderos valores en nuestra sociedad. Incluyendo nuestra cultura y, por supuesto, la política que la rodea. Esto que parece tan lejano a las privatizaciones de lo que le corresponde a la ciudadanía por derecho tiene muchísimo que ver con el tipo de producción cultural al que podemos acceder.

¿Os habéis parado a pensar la cantidad de libros que siempre son los mismos, en todos los centros culturales contemporáneos? Es más, ¿os habéis parado a pensar en que un centro de cultura contemporánea se puede confundir hoy a la perfección prácticamente con un parque de atracciones? Viene a mi cabeza todo el entramado cultural y de museos  que se creó y se sigue creando en Málaga, con una “vocación” muy ligada a entregar la cultura contemporánea a la ciudadania malagueña. Vocación muy cuestionable desde mi punto de vista y que Fernando Castro ilustra a la perfección en el artículo que el Diario Sur de Málaga no quiso publicar por ser más “político que cultural”.

¿Y por qué hablar de la edición en este contexto?

La autoedición, la edición, el fanzine, todo lo que sea acortar pasos entre el proyecto y hacia quien va dirigido está siendo una máxima a tener en cuenta en los últimos años, no sólo por ser un medio económico de producción de cultura, sino porque nivel de análisis ideológico y político confronta todas aquellas ideas que nacen de la ideología neoliberal, con una concepción del trabajo cultural basado en la creación de redes colaborativas y en la capacidad de gestionar de una manera más autónoma, siendo propietarios/as de los medios de producción cultural.  Es hablar de calidad frente a cantidad, control de todos los pasos de producción frente a externalización de muchos de ellos, evitar la competencia para tender nexos colaborativos entre diferentes proyectos…

03-portadaycontradef-copia-1

Proyecto en proceso sobre la ciudad capitalista. Que se está ”autoeditando” y ”autodo” a través de Goteo.org.

No es sólo un medio de difusión, como vemos, sino también una manera de (por favor, que algún teórico cultural le busque un sinónimo a esta expresión tan psoísta) “poner en valor” muchísimas  manifestaciones culturales que el discurso hegemónico ha considerado poco válidas o excesivamente subversivas (para qué nos vamos a andar por las ramas) para difundirla por los canales tradicionales.

Algo muy importante en todo esto, que traspasa a mi entender los planteamientos teóricos, es que el concepto ”difusión de la cultura” se hace mucho más material con esta manera de recuperar la edición o la autoedición,  al difundir todas sus obras numerosas veces bajo licencias Creative Commons 3.0.  Desde algunos espacios culturales, los más jóvenes (y por qué no decirlo, cercanos al 15M, a los movimientos sociales y a la izquierda), se es consciente de la capacidad de mercantilización que tiene el sistema capitalista, no ya con lo físico, sino con la capacidad de rentabilizar conceptos, conocimientos, incluso ideas. Es por ello que reflexionar sobre el uso de las CC es muy importante, y un trabajo esencial el inculcar su uso dentro de la cultura y sus agentes, dispuestos a generar proyectos y también generar conocimiento que permanezca en la sociedad.

Estas últimas aportaciones tienen muchos matices que iré comentando en próximas entradas. Sin intención de alargarme mucho más en un tema que tiene miles de ramificaciones que analizar y debatir. 

Anuncios

¡Participa!

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s